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Los más bellos conciertos de guitarra – “Concierto del Sur”

Los más bellos conciertos de guitarra – “Concierto del Sur”

Manuel María Ponce, nacido en 1882, fue el compositor más importante de México en la primera mitad del siglo XX. A través de sus estudios en Alemania, Francia e Italia se vio fuertemente influenciado por la tradición musical europea, pero en su trabajo supo combinar estas influencias tan hábilmente con la música de su patria que surgió un lenguaje musical altamente individual y característico.

Aunque su obra incluye obras para casi todos los instrumentos conocidos, es sobre todo su contribución al repertorio de la guitarra lo que le ha asegurado un lugar en la historia de la música.

Para ellos escribió sus obras más importantes, y no en último término gracias a su trabajo, la guitarra se ha establecido como un instrumento solista importante a la altura de los ojos de otros instrumentos.

 

En 1925, ahora un compositor conocido más allá de las fronteras de México, se inscribió en la clase de composición de Paul Dukas en la École Normale de Musique en París para conocer las últimas tendencias de la música moderna.

Al mismo tiempo, otros dos compositores que se hicieron importantes para el desarrollo de la guitarra y con los que tuvo un intenso intercambio: el español Joaquín Rodrigo y el brasileño Heitor Villa-Lobos estudiaron allí.

Villa-Lobos recordó más tarde su primer encuentro con Ponce: “Recuerdo que le pregunté entonces si los compositores de su país seguían interesados en la música local, como yo lo venía haciendo desde 1912, y me respondió que él mismo había trabajado en esa dirección. Fue un gran placer para mí saber que en esta parte remota de mi continente había otro artista que se armó con los medios del propio folclore de su país para la futura independencia musical de su país”.

 

Durante su estancia en París, que debía durar ocho años, su amistad con A. Segovia también se vio reforzada.

Ponce fue un entusiasta partidario de que Segovia tocara desde una crítica temprana y escribió: “La música creada en manos de Andrés Segovia nos da una sensación de intimidad y bienestar, ya que sólo la conocemos de nuestro rebaño de origen. Evoca sentimientos distantes y tiernos y envuelve las cosas en la misteriosa magia del pasado. Abre la mente a los sueños de vivir momentos preciosos en el ambiente del arte puro que el gran artista español puede crear”.

Tuvieron su primer contacto después de una actuación invitada de Segovia en la Ciudad de México, durante la cual Ponce visitó al artista detrás del escenario. A. Segovia quedó tan impresionado por el comentario de Pone sobre el concierto y su crítica a la “Sonatina” de Moreno-Torroba que espontáneamente le pidió una composición.

Así comenzó una larga y fructífera colaboración, en la que se escribieron cinco sonatas, dos suites, dos variaciones, 24 preludios y numerosas piezas más cortas.

 

Durante su estancia en París, Ponce también tuvo la idea de escribir un concierto para guitarra y orquesta.

Ya en la primavera de 1926 presentó a Segovia los primeros bocetos, pero luego pospuso repetidamente la elaboración de su obra.

Sobre todo, le preocupaba si era posible escribir un Concierto para guitarra y orquesta moderna.

Sólo después de la interpretación del Concierto en Re Mayor de Castelnuovo-Tedesco, dirigido personalmente por Ponce, pudo superar sus dudas y volver a trabajar con entusiasmo.

 

El 14 de octubre de 1941, el “Concierto del Sur” fue finalmente estrenado en Montevideo. Andrés Segovia se hizo cargo de la parte solista y el compositor dirigió la orquesta.

Un público agradecido celebró el concierto con ovaciones entusiastas, y los músicos se vieron obligados a repetir el último movimiento del concierto.

Al día siguiente, un diario de Montevideo señaló que “el éxito que el maestro Manuel Ponce logró ayer durará mucho tiempo”.

 

 

Aún hoy el Concierto de Ponce es una de las obras más populares para guitarra y orquesta y una parte importante del repertorio de los guitarristas modernos.

Aparte de su estilo melódico poco convencional y los sonidos latinoamericanos distintivos, esto también puede deberse a la brillante parte de la guitarra, que siempre deja una fuerte impresión en el público.

 

El concierto se organiza tradicionalmente en tres movimientos. Como su nombre indica, la música española tiene una fuerte influencia en la obra, especialmente en el segundo y tercer movimiento.

Incluso el comienzo del concierto está claramente marcado por el patrón rítmico de la sevillana, y a lo largo de la obra siempre hay referencias a la música española. Todo esto, matizado con acentos mexicanos y enriquecido con armonías impresionistas, lo convierte en una de las obras más populares de la literatura de guitarra clásica del siglo XX.

 

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